Hace unos días escuché a dos conocidos con el mismo problema, y aunque los dos salieron hervidos de la situación, al que era duro como una patata con el tiempo salió blandito como un puré, al que estaba blando como un huevo salió con "dos huevos", aunque fueran bien hervidos. Será que la vida nos pone a caldo y cada uno resistimos con los ingredientes que le echamos en nuestra vida.